Carlos González.

17/02/2006

González: "El cambio en la política de seguridad que impulsa el PSOE, está convirtiendo España en un país más seguro"

Reflexiones sobre la Política de Seguridad Ciudadana en España. Texto íntegro de la intervención llevada a cabo en la Agrupación Local del PSOE de Boadilla del Monte (Madrid), el 17 de febrero de 2006

Amigos y amigas
Compañeros y compañeras
Muy buenas noches

En primer lugar, quisiera expresar mi agradecimiento a todos y todas por vuestra asistencia a este acto.

Y, por supuesto, quisiera también agradecer muy sinceramente a la Agrupación Local del PSOE de Boadilla del Monte, especialmente a su Secretario General José Carlos, la invitación para participar en estas Jornadas.

También quiero expresar mi satisfacción por tener la oportunidad de compartir tribuna con los compañeros Paco y Rafa, y muy especialmente con alguien que, como José Luis Corcuera, ha sido ministro en los gobiernos de Felipe González, en momentos extraordinariamente difíciles.

Quiero además resaltar que me parece muy positivo y muy interesante que podamos llevar a cabo esta reflexión sobre las políticas de seguridad en España.

Comienzo exponiendo la que es, la conclusión fundamental de mi intervención.

La llegada del PSOE al Gobierno de España, la llegada de Zapatero a la Presidencia del Gobierno, hace algo menos de dos años, ha supuesto un profundo cambio, un cambio extraordinario, en la política de seguridad ciudadana en España.

En efecto.

La política de seguridad del PSOE constituye un intenso cambio, con respecto al modelo de seguridad impulsado por Aznar; si bien es cierto que sus efectos positivos, aunque algo si se perciben, todavía no se han desplegado totalmente.

¿En que consiste ese cambio al que me estoy refiriendo?

Intentaré explicarlo, analizando primero los principales hitos de los años en que fueron Ministros del Interior: Mayor Oreja, Acebes y, también, Rajoy.

El Partido Popular fracasó estrepitosamente en materia de seguridad ciudadana.

Y, a mi modo de ver, su fracaso se gestó como consecuencia de la suma de dos factores.

Un factor determinante del fracaso, fue el abandono intencionado de la política de seguridad ciudadana. Un abandono cuyo objetivo no era otro que promover un cambio de modelo.

Un cambio de modelo que consistía fundamentalmente en provocar la reducción de la dimensión del aparato de seguridad del Estado, con el fin de propiciar el aumento del papel de la seguridad privada en España.

Digamos que, a imagen y semejanza de lo ocurrido en la sanidad y en la educación, el proyecto político del PP tenía como objetivo, provocar un adelgazamiento del sector público de la seguridad.

Y, por ende, el trasvase de recursos hacia la seguridad privada. Haciendo realidad la máxima “quien quiera seguridad que la pague”, pronunciada por el entonces Delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid.

El otro factor está vinculado al aspecto operativo. El Gobierno del Partido Popular siempre mostró mucha mayor preocupación por la mejora de la seguridad subjetiva –sensación percibida de seguridad- que por la propia seguridad objetiva, por la reducción real del número de delitos.

Lo que sin duda, llevó al Gobierno a cometer importantes errores. Entre otros, el fracasado Plan Policía 2000. Un ejemplo evidente, precisamente, de eso. Del interés del gobierno del PP exclusivamente por proyectar una imagen de seguridad.

En definitiva, cabe afirmar que la etapa del PP ha sido muy negativa para la seguridad pública, no sólo por el adelgazamiento del sector, sino esencialmente por el deterioro de un servicio público que es fundamental para la calidad de vida y el bienestar de los ciudadanos.

Veamos por qué.

GASTO PÚBLICO. El gasto del Estado, el esfuerzo presupuestario público en seguridad ciudadana cayó considerablemente. Pasó de suponer en 1996 el 0,63 a situarse en el 0,49 del PIB en 2004. Una caída, prácticamente, del 20 por cien en los recursos dedicados a seguridad

REDUCCION DE PLANTILLAS. Otro rasgo que caracteriza la política de seguridad del PP, fue la disminución continuada del número de Agentes de Policía del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil. En concreto, en Policía Nacional, se pasó de tener una plantilla de 52.000 en 1996 a menos de 44.000 en 2004.

AUMENTO DE DELITOS Y FALTAS. La evolución de la tasa de criminalidad, es decir, la evolución de los delitos y faltas conocidos en los años de gobierno del PP ha sido creciente.

En términos absolutos, se pasó de un total de 1695.000 infracciones penales a más de 1985.000; lo que supone un crecimiento de la criminalidad conocida por las FCSE superior al 17 por cien.

En términos relativos, el número de infracciones por cada 10.000 habitantes, pasó de estar en 3,9 en 1995 (ultimo año de gobierno PSOE) a 4,79 en 2002, lo que supone un incremento del 20,9 por ciento.

DELITOS MÁS VIOLENTOS. Es necesario considerar también que, el crecimiento general del número de delitos, supuso en particular el crecimiento de los delitos más violentos, que son los que más alarma social crean.

Concretamente, se puede hablar de una muy clara tendencia al alza en los delitos contra las personas, que aumentan el 76 por cien. Pasando de 13.838 en 1995 a 24.364 en 2003.

Dando una vuelta de tuerca más a la cuestión, y analizando el tipo de delitos, podemos comprobar que en materia de muertes violentas (homicidios y asesinatos) se pasó de 813 en 1995 a 1366 en 2003. Lo que supone un incremento porcentual del 68 por ciento.

En relación con ello, considero necesario resaltar que, sin duda alguna, el crecimiento de la criminalidad violenta ha estado y sigue estando vinculado a la implantación de los grupos dedicados al crimen organizado, de las mafias, en determinadas zonas del país.

Porque, no cabe la menor duda, de que en esos años en los que se bajó la guardia, España se convirtió en un cómodo refugio para la delincuencia internacional.

A pesar de que el Gobierno del PP siempre se negó a admitir que ese fenómeno –la llegada del crimen organizado- estuviera produciéndose en zonas muy concretas de nuestro país.

Me referiré brevemente a dos aspectos más. Una pincelada a la evolución de la seguridad privada, en esos años. Y una pincelada a la vertiente sociológica, a las encuestas del CIS.

LA IMPORTANCIA DEL SECTOR SEGURIDAD PRIVADA. Indudablemente, en esos años el sector de la seguridad privada ha crecido vertiginosamente.

-En 2004, el sector aglutinaba a 1074 empresas
-El número total de trabajadores supone 144.308, de los cuales 113754 son vigilantes.
-Entre 2001 y 2003 el número de vigilantes creció un 18 por cien (de 87496 a 103.699) – La vigilancia y no otros servicios (transporte de fondos, alarmas) supone el 64 por cien del total de la facturación
-Desde el punto de vista económico hay que tener presentes tres datos básicos.
1. El sector facturó 2781 millones de euros en 2003 (Holanda: 1070; Portugal 450; Suecia: 550; Bélgica 525 y Austria 210)
2. Representa ya el 0,37 del PIB
3. El crecimiento de la cifra de negocio entre el año 1999 y 2003 ha sido muy intenso, superior a los 1100 millones de euros.
LA PERCEPCION SOCIAL DE LA INSEGURIDAD COMO PROBLEMA. En febrero de 1996, recta final del Gobierno de Felipe González, el barómetro del CIS situaba la inseguridad ciudadana como la quinta preocupación de los españoles, por detrás del paro, el terrorismo, la corrupción y la droga.

En el primer barómetro de 2002, el de enero, la preocupación por la inseguridad se convierte por primera vez en el tercer problema principal detectado por los ciudadanos. (¿Cuales son, a su juicio, los tres problemas principales que existen actualmente en España?).

Manteniéndose durante todos los barómetros del año (2002), como la tercera preocupación, el tercer problema del país, por detrás del paro y del terrorismo.

Durante 2003, la tendencia se consolida. Sigue siendo el tercer problema, pero son más los ciudadanos que lo perciben como tal. En el primer barómetro de 2004, sigue siendo la tercera preocupación.

Digamos que no sólo el PSOE, sino también los ciudadanos percibían con claridad que la seguridad se había deteriorado en España.

A modo de resumen, cabe afirmar que el balance de los años de Gobierno del Partido Popular en seguridad ha sido:
Menos recursos públicos dedicados a la seguridad
Menos policías
Menos guardia civiles
Más delitos y faltas
Más delitos contra las personas
Más delitos violentos, homicidios y asesinatos
Mas presencia de mafias y de crimen organizado en España

Y en consecuencia deterioro notable de la seguridad ciudadana.

Esta situación, exigía ese cambio intenso, al que me refería al principio.

¿Hacia donde se tenía que orientar ese cambio de rumbo?

El rumbo estaba claro. Lo fijamos en la oposición y se convirtió en un compromiso firme con los ciudadanos durante la campaña electoral.

Y consiste, en esencia, en:

Más gasto público
Más agentes,
más especialización policial,
más medios al servicio de las FCSE,
más consideración profesional
más detenciones,
más eficacia policial

Lo que supone más seguridad ciudadana en la vertiente objetiva que, paulatinamente, habrá de convertirse también en más seguridad subjetiva, en más sensación de seguridad individual.

Permitidme, compañeros y compañeras, que me detenga con brevedad en algunas de estas cuestiones.

Me referiré en primer lugar al cambio en la política de recursos humanos respecto de los miembros de las FCSE.

Por una parte, desde el ámbito de los derechos. Por otra parte, desde el ámbito de la mejora de las retribuciones.

En materia de derechos hace sólo unos días el propio Zapatero anunciaba tras un Consejo de Ministros que, en el presente periodo de sesiones, entrarían en el Congreso de los Diputados dos proyectos de ley básicos para la Guardia Civil.

Ambos suponen el cumplimiento de nuestro compromiso político con las asociaciones que representan los intereses de los Guardia Civiles.

Uno relativo al régimen disciplinario. Se trata de impulsar la modificación del régimen disciplinario de este Cuerpo, diferenciando la actuación de estos profesionales en el cumplimiento de funciones policiales del cumplimiento de misiones militares.

Otro relativo al asociacionismo; a la regulación del derecho de asociación profesional de los Guardia Civiles.

Además, el Gobierno ha atacado frontalmente otro problema importante que padecían ambos Cuerpos. Me refiero a la considerable brecha retributiva con respecto de las Policías Autonómicas y Locales.

Plantillas mermadas y mal pagadas, no parece que fuera la mejor receta para afrontar la creciente demanda de seguridad que exigían los españoles.

Nuestro compromiso en esta materia era claro: trabajar para conseguir la equiparación salarial.

El Partido y el Gobierno han sido / son conscientes de la importancia básica que, para la motivación, tiene el reconocimiento profesional y la valoración, de la noble y muy compleja tarea de la defensa del Estado de Derecho que a diario realizan Guardia Civil y Policía Nacional.

Y eso se ha traducido en el acuerdo histórico suscrito el 5 de abril entre el Ministerio del Interior con todas las organizaciones sindicales. Un acuerdo que supone cumplir con el objetivo de mejora y equiparación salarial, de forma paulatina.

Junto a ello, hay algunas otras cuestiones cuya relevancia exige que no puedan ser omitidas:

El gasto en seguridad pública, en términos de Producto Interior Bruto, ha pasado del 0,49 por ciento al 0,58; es decir, ha aumentado un 18 por ciento.

El Presupuesto de Gastos del Ministerio del Interior crece en 2006 un 10,2 por 100, lo que se traduce en crédito total por importe de 6.618,08 millones de euros.

Las Ofertas de Empleo Público correspondientes a 2005 y 2006 han experimentado el mayor crecimiento de los últimos diez años.

En sólo dos años 19311 plazas creadas para el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil. Las mismas que el Partido Popular en las seis ofertas de empleo de los años comprendidos entre 1996 y 2001.

Otro dato importante, cuantitativa y cualitativamente:

En 2005 los homicidios han caído un 3,6 por cien con respecto a 2004 y casi un 10 por cien desde 2003. (Concretamente, fueron 1279 en 2004 y 1233 en 2005, la cifra más baja desde 1999, recordad que en 2003 sumaron 1366).

Los delitos contra el patrimonio han caído un 3,2 por cien. (Los hurtos, concretamente, han disminuido un 13,4)

En lo que a eficacia policial se refiere, dos datos.

Uno, las infracciones esclarecidas han aumentado un 1,7 por cien.

Las detenciones han subido hasta los 130 detenidos por cada mil infracciones (delitos y faltas) conocidos. En 2003 esa tasa fue de 111. Los datos de 2005 son los mejores desde 1996

La lucha contra el crimen organizado, mediante los instrumentos específicamente creados (GRECO), arroja muy positivos resultados.

Sólo diré que las FCSE han desmantelado 290 grupos organizados, y han detenido a 3925 personas, un 15 por cien más que el año anterior.

Globalmente en 2005 los delitos descendieron un 1,6 por ciento. Si bien es cierto que las faltas crecieron ligeramente..

Pero lo realmente importante para saber como estamos es que, la tasa de criminalidad en España se sitúa 20 puntos por debajo de la media de la Unión Europea (a 15).

Siendo la tasa de criminalidad en la UE-15, 70 infracciones por cada mil habitantes y la Española, 49,5 infracciones conocidas por cada mil habitantes.

Por último, quisiera poner de relieve de nuevo la perspectiva sociológica. Las encuestas del CIS de los dos últimos años dejan claro que el cambio ya se percibe por los ciudadanos. A pesar de que las decisiones que se adoptan en materia de seguridad comienzan a desplegar sus efectos en el medio plazo. Pero como os decía ya se percibe el cambio.

Antes, comentaba que en los años de gobierno de Aznar se había convertido en uno de los tres principales problemas del país.

Sin embargo, ya en enero de 2005, vuelve a situarse en la quinta preocupación, por detrás del paro, del terrorismo, de la vivienda y de la inmigración.

Incluso entre abril y noviembre de 2005 se sitúa de forma estable, en sexto puesto por detrás incluso de los problemas económicos.

Acabo.

Y lo hago haciendo una última reflexión a modo de resumen.

Considero que hay que lanzar un mensaje nítido a los ciudadanos. Un mensaje con dos vertientes.

Por una parte, que el Partido Popular fracasó rotundamente en materia de seguridad ciudadana. Y que su fracaso ha supuesto un deterioro considerable del sistema público de seguridad.

Por otra parte, hemos de transmitir esa idea de cambio en la política de seguridad a la que me he referido.

La seguridad es una prioridad política, es una prioridad en el discurso y es una prioridad en los hechos, del Gobierno que preside Zapatero; y el Gobierno socialista no escatima recursos para hacer de España un país más seguro.

Ese es nuestro objetivo, hacer de los pueblos y ciudades de España, lugares seguros. Estamos volcados en ello.

En sólo dos años hemos avanzado considerablemente y estamos convencidos de que vamos a seguir avanzando en esa dirección: hacer de España un país más seguro.

Agradezco vuestra amable atención.

Muchas gracias